Una sola lata de refresco al día aumenta el riesgo de hígado graso, advierte estudio
Por 10 Octubre, 2025Un estudio presentado en la Semana de Gastroenterología Europea Unida (UEG Week) en Berlín encendió las alarmas sobre el consumo de refrescos, incluso en sus versiones “sin azúcar”. El análisis, realizado por Lihe Liu y su equipo de la Universidad de Soochow, examinó los hábitos de más de 123 mil adultos británicos durante una década.
Bebidas comunes, riesgos ocultos
Los resultados confirmaron que tanto los refrescos tradicionales como los dietéticos se asocian con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD). En palabras simples, el hígado comienza a acumular grasa incluso sin consumo excesivo de alcohol.
El estudio mostró que los consumidores regulares de refrescos con edulcorantes artificiales tenían un 60% más de probabilidad de padecer MASLD, mientras que quienes preferían bebidas azucaradas enfrentaban un 50% más de riesgo.
Azúcar y edulcorantes, dos caminos hacia el mismo daño
De acuerdo con la UEG, los refrescos azucarados elevan la glucosa e insulina, además de promover el aumento de peso. En tanto, los edulcorantes artificiales afectan el microbioma intestinal y alteran las señales de hambre y saciedad, generando respuestas metabólicas inesperadas.
Estas bebidas, aunque no aportan calorías, pueden inducir respuestas hormonales similares a las del azúcar, perpetuando los daños en el metabolismo hepático.
El estudio también cobra relevancia para el mercado estadounidense, donde el consumo per cápita de refrescos alcanza los 118 litros anuales, según Euromonitor. En 2024, el 70% de esas bebidas contenían azúcar, y el resto correspondía a versiones dietéticas, cuyo consumo creció casi 20% durante el último año.
El segmento millennial lidera este consumo, con una tasa de hábito regular del 22%, cifra que duplica el promedio nacional.
MASLD: la nueva epidemia metabólica
La United European Gastroenterology estima que más del 30% de la población mundial padece MASLD, una cifra que continúa en aumento. En Estados Unidos, los CDC reportan que 4,5 millones de adultos sufren enfermedades hepáticas crónicas.
Los investigadores advierten que este patrón de consumo masivo puede convertirse en una crisis de salud pública, impulsando una ola de enfermedades metabólicas difíciles de revertir.
Sustituir refrescos por agua: una solución efectiva
El estudio reveló que reemplazar una sola lata diaria de refresco por agua reducía el riesgo de MASLD en 12% a 15%. Esta simple acción disminuye la carga metabólica y previene la acumulación de grasa en el hígado.
La UEG recomendó implementar políticas que eliminen los refrescos en escuelas y lugares de trabajo, además de promover campañas de educación nutricional para todas las edades.
Tras la presentación en Berlín, la EASL y la EFSA anunciaron que evaluarán los efectos de los edulcorantes artificiales para establecer límites de consumo y fortalecer las etiquetas nutricionales. Los resultados del estudio serán clave para actualizar las guías europeas de alimentación saludable.
Un llamado a repensar la dieta global
Los especialistas coinciden en que reducir el consumo de refrescos y bebidas endulzadas es una de las medidas más importantes para mejorar la salud hepática y prevenir enfermedades metabólicas. Además, proponen campañas internacionales que incentiven el consumo de agua como bebida principal.
El trabajo de Lihe Liu y la UEG ofrece una evidencia contundente: ni los refrescos tradicionales ni los dietéticos son opciones seguras. La prevención depende de decisiones cotidianas, desde la mesa familiar hasta las políticas públicas.
Con información de Infobae
*ARD
