Azúcar y envejecimiento: el vínculo oculto que deteriora tu cuerpo y mente según la ciencia
Por 14 Octubre, 2025Evitar postres no basta para mantener la glucosa estable. Según la experta Diana Díaz Rizzolo, autora de El efecto de la glucosa, el azúcar oculto en alimentos comunes como panes, salsas o yogures es el verdadero enemigo.
El exceso de azúcar aumenta la resistencia a la insulina, altera el metabolismo y provoca envejecimiento celular prematuro. “El azúcar no solo engorda, también dificulta el descanso y el equilibrio hormonal”, subraya.
La glucosa y su papel vital
La glucosa es esencial para la energía celular. Sin embargo, su exceso en sangre genera un atasco metabólico. El páncreas libera insulina para equilibrarla, pero un consumo alto de azúcares provoca resistencia, lo que eleva el riesgo de diabetes.
“Cuando hay demasiada glucosa circulando, el cuerpo intenta almacenarla como grasa. Si los depósitos se saturan, se desencadena inflamación y envejecimiento”, advierte Díaz Rizzolo.
El azúcar, un acelerador del envejecimiento celular
El azúcar genera productos de glicación avanzada (AGEs), moléculas que dañan proteínas y tejidos. Estos compuestos endurecen la piel, deterioran órganos y reducen la elasticidad celular.
“El envejecimiento es natural, pero el azúcar lo acelera. Actúa como óxido sobre nuestras células”, explica la especialista.
Azúcar escondido: el verdadero riesgo
El mayor peligro está en el azúcar que no vemos: pan, yogur, bebidas vegetales, cereales, aderezos, jugos o galletas “integrales”. La OMS recomienda no superar los 25 gramos diarios, aunque el consumo promedio supera los 80 gramos.
Díaz Rizzolo insiste: “Reducir el azúcar no significa eliminar frutas o carbohidratos naturales, sino los productos ultraprocesados que descontrolan la glucosa”.
Consecuencias metabólicas y emocionales
El exceso de azúcar también aumenta el cansancio, el insomnio y el estrés, generando un círculo vicioso. Dormir poco eleva la glucosa circulante y estimula el deseo de alimentos azucarados.
“Tras una mala noche, el cuerpo busca placer y energía rápida, por eso anhelamos dulce y grasa”, explica. Además, consumir azúcar por la tarde o noche empeora el descanso, perpetuando el problema.
Cómo romper el ciclo del azúcar
La experta recomienda:
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Leer etiquetas y evitar productos con azúcar añadido.
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Sustituir bebidas azucaradas por agua, café o infusiones sin endulzar.
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Priorizar frutas enteras y cereales naturales.
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Dormir al menos 7 horas diarias para mejorar la sensibilidad a la insulina.
“La clave está en la constancia. Cuanto menos azúcar consumes, menos lo necesitas”, concluye.
Con información de Infosalus
*ARD

