FDA da luz verde a la leucovorina de GSK: avances médicos y dudas sobre el autismo
Por 24 Septiembre, 2025La FDA aprobó este lunes la versión de leucovorina desarrollada por GlaxoSmithKline (GSK). La compañía había suspendido su fabricación años atrás, retirando la solicitud de revisión. La decisión se dio a conocer en el Registro Federal, junto con datos de 40 pacientes diagnosticados con deficiencia de folato cerebral, un trastorno raro con manifestaciones neurológicas que recuerdan al autismo.
Este fármaco, también conocido como ácido folínico, genera interés tanto en oncología como en terapias experimentales para autismo.
Usos clínicos consolidados
La leucovorina tiene una larga trayectoria en medicina. Según el NIH, funciona como agente quimioprotector y quimiosensibilizador, y se emplea en el tratamiento de cáncer colorrectal y algunas formas de anemia. Además, neutraliza los efectos tóxicos de medicamentos como el metotrexato y potencia la acción de ciertos fármacos contra el cáncer.
El medicamento se administra por vía oral o intravenosa, y varias farmacéuticas lo producen en distintas presentaciones.
El folato o vitamina B9 resulta esencial para la salud: impulsa el crecimiento celular, protege el sistema inmune y facilita la producción de glóbulos rojos. Durante el embarazo, niveles insuficientes aumentan el riesgo de defectos del tubo neural, lo que ha llevado a los CDC a recomendar suplementos de ácido fólico a todas las mujeres en edad reproductiva.
Autismo y tratamientos experimentales
El vínculo entre folato y autismo es objeto de investigación. Algunos estudios sugieren que la deficiencia de folato en el embarazo podría elevar el riesgo de trastornos del espectro autista en la descendencia. Por ello, médicos han comenzado a recetar leucovorina fuera de indicación a pacientes pediátricos.
Investigaciones del Centro Médico Suny Downstate indican que cerca del 75 % de los niños con autismo presentan variantes genéticas o alteraciones inmunológicas que limitan la llegada del folato al cerebro. En esos casos, la leucovorina ha mostrado efectos prometedores en el lenguaje, la comunicación y la interacción social.
No obstante, la Fundación para la Ciencia del Autismo advierte que los hallazgos aún son preliminares. Hasta ahora existen solo cuatro ensayos controlados con resultados diversos, diferentes metodologías y pequeñas muestras. La organización insiste en que se necesitan investigaciones amplias y rigurosas para confirmar cualquier beneficio real de la leucovorina en el autismo.
En consecuencia, el medicamento sigue siendo reconocido principalmente como un pilar en tratamientos contra el cáncer.
Declaraciones de Trump
El anuncio coincidió con un discurso de Donald Trump en la Casa Blanca. Durante su intervención, el expresidente señaló posibles vínculos entre el Tylenol, las vacunas y el autismo, pidiendo a las mujeres evitar el acetaminofén en el embarazo. No obstante, sus comentarios carecieron de respaldo científico y no incluyeron recomendaciones oficiales de la FDA.
La comunidad médica calificó estas declaraciones como desinformación peligrosa, dado que no existen pruebas sólidas que confirmen tales vínculos.
Con la aprobación de la leucovorina de GSK, aumenta la disponibilidad de un fármaco crucial en oncología. Aunque se explora su potencial en trastornos neurológicos, la evidencia aún no justifica su uso rutinario en autismo. Investigadores esperan que futuros estudios puedan arrojar mayor claridad sobre sus beneficios y riesgos.
Con información de Newsweek
*ARD
