Descubre por qué tu hijo pedía ir al baño y ahora tiene accidentes de nuevo
Por 11 Septiembre, 2025El control de esfínteres suele alcanzarse entre los dos y cuatro años. Sin embargo, algunos niños que ya lo habían logrado pueden presentar una regresión, manifestada en accidentes como mojar la cama, ensuciarse sin notarlo o pedir nuevamente usar pañal. También pueden retener orina o excremento, lo cual refleja un malestar emocional.
Factores que influyen en la regresión
Los especialistas señalan que estos episodios son una forma de comunicación. El niño expresa con su cuerpo emociones que aún no puede nombrar, como miedo, tristeza o enojo. Entre los factores más comunes se encuentran:
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Nacimiento de un hermano.
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Necesidad de mayor atención de los padres.
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Cambios de casa o de habitación.
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Ingreso a la guardería.
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Carencias afectivas o conflictos familiares.
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Presencia de violencia en el entorno.

La importancia de la reacción de los padres
Frente a un accidente, es fundamental que los padres no reaccionen con enojo ni con regaños. Comprender que se trata de un reflejo emocional y no de un acto voluntario es clave. Mostrar paciencia y empatía ayuda a reducir la ansiedad del niño.
A los cuatro o cinco años, algunos pequeños podrían inventar excusas para evitar sentirse avergonzados. En ese caso, reforzar la confianza es la mejor estrategia para que hablen con libertad sobre lo que les ocurre.
Apoyo profesional
Cuando los episodios son constantes y no se identifica un detonante, lo más recomendable es acudir con un especialista. El médico o psicólogo podrá descartar causas físicas y trabajar con la familia para detectar factores emocionales.
El acompañamiento cercano, la empatía y el respeto a su proceso son esenciales para que el niño recupere la seguridad en sí mismo y logre superar la regresión en el control de esfínteres.
Con información de Agencias
*ARD
