Fuerza en la gestación: cómo el entrenamiento transforma la salud de la madre
Por 2 Septiembre, 2025Durante años, el ejercicio cardiovascular fue el rey para mantenerse en forma: caminar, correr, nadar o montar bicicleta eran los principales aliados de la salud. Hoy, la evidencia muestra que levantamiento de pesas, sentadillas, fondos y ejercicios funcionales ofrecen beneficios superiores en longevidad, fuerza y bienestar general, incluso durante el embarazo.
A pesar de estos beneficios, muchas mujeres reducen la actividad física durante la gestación debido a cambios hormonales, corporales o emocionales. Sin embargo, el sedentarismo aumenta el riesgo de hipertensión gestacional, complicaciones metabólicas y fatiga, mientras que el ejercicio regular ayuda a mejorar la salud física, mental y la calidad de vida.
Organismos como la OMS, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y la Sociedad Canadiense de Obstetricia y Ginecología recomiendan 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada. El entrenamiento de fuerza aparece como complemento, aunque aún en un papel secundario.
Evidencia científica reciente
Investigadores de Valladolid y Valencia realizaron una revisión sistemática que confirma los beneficios del entrenamiento de fuerza durante el embarazo, siempre que sea supervisado y adaptado. Entre los principales hallazgos:
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Control del aumento de peso durante la gestación.
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Reducción del dolor lumbar y pélvico.
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Mejora de estado de ánimo, sueño y bienestar general.
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Potencial para facilitar la recuperación posparto.
Los expertos destacan que estas evidencias deberían reflejarse en guías oficiales, aunque aún hacen falta estudios con metodologías consistentes.
Pautas y recomendaciones por trimestre
Paula Redondo-Delgado, autora del estudio, recomienda:
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Dos sesiones semanales de fuerza, de aproximadamente una hora.
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Intensidad moderada a vigorosa, con ejercicios que combinen cadena anterior y posterior, empuje, tracción y core.
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Ejercicios sugeridos: sentadillas, peso muerto, flexiones en pared, jalón al pecho y press Pallof.
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Evitar la posición supina desde el segundo trimestre.
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Últimas semanas: enfocar en movilidad pélvica y preparación al parto.
Seguridad y técnica
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Supervisión profesional para prevenir lesiones por laxitud articular.
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Integrar core y suelo pélvico en el entrenamiento, no solo en la vuelta a la calma.
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Respiración: espirar en la fase excéntrica e inspirar en la concéntrica.
Complementar con ejercicio cardiovascular, preferiblemente al aire libre, es recomendable para fortalecer el sistema cardiovascular y mejorar la recuperación posparto.
Adaptación según nivel y etapa
La ginecóloga Mónica Robles enfatiza la necesidad de individualizar la actividad:
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Primer trimestre: baja intensidad, evitar impactos; optar por bicicleta estática, elíptica o natación.
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Segundo trimestre: ideal para fortalecer músculos y trabajar core.
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Tercer trimestre: mantener fuerza, movilidad y suelo pélvico, adaptando la carga según la tolerancia.
Core y prevención de diástasis
Planchas adaptadas y ejercicios específicos son clave para fortalecer el core y prevenir la diástasis abdominal. Escuchar al propio cuerpo es fundamental, especialmente para mujeres sin experiencia en fuerza.
Posparto: reanudar actividad de forma progresiva, considerando tipo de parto y estado del suelo pélvico.

Beneficios de entrenar con supervisión
Andrea Rubio, entrenadora especializada, señala que el 80% de los beneficios del embarazo activo proviene de la fuerza. Sus recomendaciones:
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Tres sesiones de fuerza semanales.
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Dos sesiones de cardio complementarias.
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Movilidad y suelo pélvico tras cada entrenamiento.
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Duración adaptada al nivel: 20 minutos para principiantes, hasta 45 o más para deportistas.
Mitos y miedo al primer trimestre
El temor al aborto hace que muchas gestantes reduzcan la actividad. La evidencia actual indica que se puede entrenar, ajustando intensidad y descansos, incluso en el primer trimestre.
Falta de formación profesional
Rubio advierte que muchos ginecólogos no tienen formación suficiente para pautar fuerza en embarazadas. Por ello, derivar únicamente a yoga o pilates no cubre las necesidades de gestantes activas o deportistas.
“Las mujeres entrenadas necesitan fuerza para afrontar mejor los cambios físicos y emocionales del embarazo”, señala Rubio.
Conclusión: fuerza, salud y bienestar durante el embarazo
El entrenamiento de fuerza durante la gestación, con supervisión profesional y adaptación individual, proporciona beneficios claros:
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Control del aumento de peso y prevención de lesiones.
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Reducción de dolor lumbar y pélvico.
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Mejora del estado de ánimo y calidad de sueño.
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Apoyo a la recuperación posparto y preparación para el parto.
Especialistas coinciden en que combinar fuerza, cardio y movilidad es la forma más completa de garantizar un embarazo saludable, seguro y activo.
Con información de El País
*ARD
