Nostalgia tóxica: cuando idealizar el pasado impide disfrutar del presente
Por 28 Agosto, 2025La nostalgia, definida por la RAE como “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”, no siempre es un sentimiento inofensivo. Según expertos, cuando se convierte en una forma de evasión, limita la capacidad de construir un futuro pleno.
El psicólogo Antoni Bolinches, junto con Àlex Rovira y Francesc Miralles, dedicó un episodio de su pódcast a analizar los riesgos de idealizar el pasado y el papel de la memoria selectiva en este fenómeno.
Cómo distorsiona la memoria
Bolinches explicó que “nuestro cerebro funciona como un editor benevolente: borra lo malo y exagera lo bueno”. Así, recordamos unas vacaciones como perfectas, mientras olvidamos discusiones o contratiempos que también formaron parte de la experiencia.
Esta tendencia alimenta la nostalgia, pues genera la ilusión de que tiempos pasados fueron mejores que el presente, aunque en realidad estén incompletos en la memoria.
Juventud, cultura y mitos que alimentan la nostalgia
La cultura refuerza esta visión. Bolinches señaló que expresiones como el verso de Rubén Darío —“Juventud, divino tesoro”— han contribuido a que muchas personas idealicen esa etapa de la vida.
De acuerdo con el psicólogo, esto puede generar frustración y amargura: “Si creo que lo único valioso que tuve fue la juventud, viviré atrapado en una nostalgia tóxica”.
Cada etapa puede ser la mejor
El especialista recordó que la plenitud no se limita a una sola etapa, siempre que exista un propósito vital. Aquí entra en juego el concepto japonés de ikigai, entendido como “razón de ser”.
Bolinches destacó que los habitantes de las Zonas Azules, lugares con alta longevidad, suelen mantener un ikigai que les motiva a levantarse cada día, lo cual favorece una vida más larga y satisfactoria.
El experto advirtió que la nostalgia puede convertirse en un ciclo difícil de romper: “Idealizo lo que tuve y ya no tengo, y esa idealización refuerza la nostalgia”.
La memoria selectiva marca la diferencia: mientras que los optimistas tienden a recordar lo positivo, los pesimistas reviven lo negativo, lo que afecta directamente su calidad de vida.
El poder de olvidar
Bolinches afirmó que la capacidad de olvidar es esencial para la felicidad: “Si no pudiéramos olvidar, no podríamos ser felices”. Según su análisis, la manera en que se gestiona el recuerdo determina si una persona se amarga la vida o la disfruta.
Quienes arrastran recuerdos negativos suelen vivir anclados en el sufrimiento, mientras que quienes saben resignificarlos logran mayor equilibrio emocional.
Herramientas para superar la nostalgia
El psicólogo sugirió practicar el diálogo interior como estrategia para enfrentar recuerdos y frustraciones. También propuso aplicar la aceptación superadora, que permite reconocer defectos y virtudes de cada etapa de la vida sin distorsionar la realidad.
En sus conclusiones, Bolinches recordó la enseñanza de Confucio: “Solo puede ser feliz siempre el que sabe ser feliz con todo”. Para él, esta visión resume cómo gestionar los recuerdos de forma constructiva y realista.
Con información de Infobae
*ARD
