Altar de 7 toneladas de fruta honra a la Virgen de Guadalupe en Atlixco
Por 12 Diciembre, 2025Atlixco, Pue. Antes de que salga el sol, el 12 de diciembre, el tianguis de la colonia Álvaro Obregón en el municipio de Atlixco se llena de aromas a tierra húmeda y fruta fresca. Allí, comerciantes levantan un altar de fruta dedicado a la Virgen de Guadalupe, una tradición comunitaria que se ha mantenido por casi tres décadas y que no busca publicidad, sino expresar fe.
La historia detrás de la tradición
El origen se remonta a Margarita Mejía, quien decidió agradecer a la Virgen por su trabajo utilizando la fruta que vendía. Su gesto, inicialmente personal y espontáneo, se convirtió con el tiempo en un ritual que convoca a comerciantes y vecinos.
Mejía reconoce que “antes participaba más gente y se donaba más fruta”, pero insiste en mantener viva la tradición pese a la menor participación. Levantar el altar implica gastos y esfuerzo físico, pero quienes participan lo asumen como un compromiso de fe y comunidad.
Tonelaje, esfuerzo y herencia cultural
En 2025, el altar se construyó con 6.5 a 7 toneladas de fruta, menos que las 8 toneladas del año anterior. Plátano, piña, papaya, manzana, naranja y durazno fueron acomodados durante 12 horas de trabajo, sin maquinaria ni patrocinios. Solo manos dispuestas y convicción comunitaria.
Para Margarita, el altar tiene un valor simbólico: representa la continuidad de una promesa familiar. Sus hijos ya participan en la organización y se perfilan como herederos de esta tradición que resiste ante la presión económica y el ritmo urbano.
Las celebraciones incluyen mañanitas y misas. El 13 de diciembre, la fruta se reparte entre quienes visitan el altar. Nada se vende. Todo se comparte. Así, la tradición reafirma que la devoción guadalupana también se expresa a través de la generosidad colectiva.
*BC
