Rodrigo Paz asume la presidencia de Bolivia y pone fin a dos décadas de gobiernos socialistas
Por 8 Noviembre, 2025El político centroderechista Rodrigo Paz asumió este sábado la presidencia de Bolivia, marcando el cierre de un ciclo de 20 años de gobiernos socialistas y el inicio de una nueva etapa política. Su llegada al poder se produce en el contexto de la peor crisis económica que ha enfrentado el país en cuatro décadas, con una inflación que supera el 19% y con las reservas internacionales casi agotadas.
El nuevo mandatario, de 58 años e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), fue recibido entre aplausos en el Palacio Legislativo de La Paz por los asambleístas y las delegaciones internacionales que asistieron a su toma de posesión. Un torrencial aguacero cayó sobre la Plaza Murillo, donde se encuentran el Palacio de Gobierno y el Parlamento, mientras las fuerzas de seguridad mantenían un fuerte dispositivo para garantizar el orden.
“Dios, familia y patria: ¡Sí, juro!”, exclamó el nuevo presidente al recibir el bastón de mando de manos de su vicepresidente Edmand Lara, un exoficial de la policía. El gesto fue celebrado por los asistentes como símbolo de una nueva etapa política tras dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo.
Hereda un país en crisis y promete estabilidad económica
Rodrigo Paz llega al poder tras imponerse en el balotaje de octubre con el Partido Demócrata Cristiano, y hereda una economía profundamente deteriorada por la escasez de dólares y combustibles. El gobierno saliente de Luis Arce agotó la mayoría de las reservas internacionales en su intento por mantener los subsidios a la gasolina y el diésel, una política que, según los analistas, terminó siendo insostenible.
En su primer discurso como presidente, Paz aseguró que su administración buscará reconstruir la economía “desde la base productiva y el esfuerzo de cada ciudadano”. Prometió un ambicioso programa de “capitalismo para todos”, con el que pretende recortar más de la mitad de los subsidios a los combustibles, formalizar la economía y reducir los impuestos. Su objetivo, dijo, será devolver la confianza en las instituciones y atraer inversión nacional y extranjera.
El mandatario también adelantó que su plan económico incluye medidas para impulsar la iniciativa privada, simplificar trámites burocráticos y crear condiciones para la generación de empleo formal.
“No se trata de excluir, sino de integrar al país productivo que trabaja todos los días fuera de la economía formal”, declaró, en alusión a los millones de bolivianos que subsisten en el sector informal, el cual representa cerca del 70% de la actividad nacional.

Amplia presencia internacional en su toma de posesión
La ceremonia contó con la presencia de más de 50 delegaciones internacionales, entre ellas el vicecanciller de Estados Unidos, Christopher Landau, y los presidentes Gabriel Boric, de Chile; Javier Milei, de Argentina; y Yamandú Orsi, de Uruguay.
La asistencia de líderes con visiones políticas diversas refleja el interés regional por el giro político y económico que Bolivia podría emprender bajo el liderazgo de Paz. La comunidad internacional observa con expectativa cómo el nuevo gobierno equilibrará la apertura económica con la estabilidad social en un país históricamente dividido entre las demandas populares y las reformas de mercado.
Desafíos y expectativas del nuevo gobierno
El reto inmediato del nuevo mandatario será equilibrar sus promesas de liberalización económica con la estabilidad social. Los sectores populares y los sindicatos, que durante años respaldaron al Movimiento al Socialismo, ya han advertido que no aceptarán recortes abruptos a los subsidios. Paz, sin embargo, insistió en que su gobierno actuará “con responsabilidad, pero también con firmeza” para evitar que el país siga cayendo en el deterioro financiero.
A cuatro décadas del retorno de la democracia y con la memoria reciente de los conflictos políticos que marcaron la historia boliviana, la presidencia de Rodrigo Paz representa un punto de inflexión. En medio de la incertidumbre, el nuevo jefe de Estado busca abrir una ruta de estabilidad basada en la confianza, el trabajo y la inversión, bajo un lema que, según dijo, será el eje de su mandato: “Dios, familia y patria”.
Con información de El Economista
*BC
