ONU: ya 147 países reconocen al Estado palestino en medio de la guerra en Gaza
Por 23 Septiembre, 2025En medio de la devastación de Gaza, el Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal anunciaron que reconocen oficialmente un Estado palestino. Esta decisión se suma al compromiso previo de Francia y Bélgica y refleja un cambio de postura en naciones que durante décadas habían evitado dar este paso.
El anuncio no ocurre en el vacío: llega tras meses de bombardeos en Gaza que han dejado decenas de miles de muertos y han intensificado la condena internacional contra Israel. Una comisión de Naciones Unidas incluso acusó al gobierno israelí de cometer genocidio, señalamiento que este rechazó de manera categórica.
El momento no pudo ser más simbólico: los anuncios se hicieron justo antes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde el tema palestino volverá al centro del debate internacional.

¿Qué implica reconocer a un Estado?
El derecho internacional establece desde 1933 que un Estado debe reunir cuatro condiciones básicas:
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Una población permanente.
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Un territorio definido, aunque esté en disputa.
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Un gobierno que administre esa población.
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Capacidad de mantener relaciones internacionales.
Para especialistas en derecho internacional, Palestina cumple con estos criterios. Tiene una población reconocida, un territorio en disputa pero definido en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, y un marco institucional representado por la Autoridad Palestina, respaldada por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
El reconocimiento significa que los países aceptan formalmente estos elementos y establecen relaciones diplomáticas directas. Además, envían un mensaje político claro: Palestina tiene derecho a la autodeterminación, aun frente a la ocupación israelí.

Efectos prácticos del reconocimiento
El reconocimiento no es solo un acto simbólico. Según Ardi Imseis, académico canadiense y exfuncionario de la ONU, los países que lo otorgan deben revisar sus acuerdos bilaterales con Israel para evitar que contradigan sus obligaciones hacia Palestina.
Esto podría afectar:
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Acuerdos comerciales, especialmente en productos provenientes de colonias en territorios ocupados.
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Tratados culturales y sociales, al reforzar la identidad palestina como Estado soberano.
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Relaciones políticas, que deben reconocer la integridad territorial palestina.
El profesor Paul Reichler, quien ha defendido a Palestina ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), advierte que ignorar estas obligaciones equivaldría a facilitar actos ilícitos internacionales. La CIJ ya determinó que la ocupación israelí viola la prohibición de conquista territorial.
En la práctica, esto significa que el reconocimiento puede ser utilizado como base por legisladores y sociedad civil para exigir cambios en las políticas hacia Israel.

Una mayoría internacional que crece
La posición palestina ya tiene un respaldo mayoritario en la comunidad internacional: 147 de 193 Estados miembros de la ONU reconocen a Palestina como Estado. Lo novedoso es que países clave del bloque occidental —aliados cercanos de Estados Unidos— se están sumando en 2025.
El 24 de julio, Francia anunció que reconocería formalmente al Estado palestino en la Asamblea General. Poco después lo hicieron el Reino Unido, Canadá, Australia, Portugal y Bélgica. Este cambio deja a Estados Unidos aislado como único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU que mantiene su oposición.
Actualmente, Palestina tiene el estatus de observador en la ONU, lo que le impide ser miembro pleno. Sin embargo, el aumento de reconocimientos eleva su legitimidad diplomática y coloca a Washington bajo una presión política creciente.

Condiciones y posiciones divergentes
Aunque la tendencia es clara, no todos los países adoptan el reconocimiento sin reservas. Bélgica, por ejemplo, condicionó su decisión a la liberación de rehenes y a la reducción del papel de Hamás en el gobierno palestino.
En el caso británico, el primer ministro Keir Starmer explicó que la medida buscaba “reavivar la esperanza de paz” y que respondía a la falta de avances en un alto el fuego con Israel. En Canadá, el primer ministro Mark Carney afirmó que su gobierno ofrecía “colaboración para un futuro pacífico” tanto para Palestina como para Israel.
Estas declaraciones reflejan que, si bien el reconocimiento es un paso histórico, cada país busca matizar su posición para mantener un equilibrio con Israel.

El debate sobre la solución de dos Estados
El reconocimiento reaviva la discusión sobre la solución de dos Estados, considerada por la ONU y la comunidad internacional como la única vía sostenible hacia la paz.
El abogado Paul Reichler señala que aunque estas decisiones puedan parecer meramente simbólicas, son “pequeños pasos” que acercan al objetivo de dividir el territorio en dos Estados soberanos.
Sin embargo, Israel mantiene una postura férrea. El primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que el reconocimiento de Palestina significa “premiar al terror” tras los ataques del 7 de octubre. Además, su coalición de extrema derecha rechaza cualquier concesión hacia un Estado palestino independiente.
La tensión es evidente: mientras gran parte del mundo presiona por la coexistencia de dos Estados, Israel y Estados Unidos se mantienen como los principales obstáculos.

El camino histórico hacia el reconocimiento
La Declaración de Independencia Palestina de 1988 fue el primer intento formal de proclamarse como Estado soberano. Desde entonces, decenas de países —principalmente en África, Asia y América Latina— ofrecieron reconocimiento inmediato.
Sin embargo, tras los Acuerdos de Oslo de 1993, muchos países occidentales esperaban que el reconocimiento fuera resultado de un proceso de paz negociado. Esa esperanza se fue desvaneciendo con el fracaso de las negociaciones, la expansión de asentamientos israelíes y las recurrentes guerras en Gaza.
Hoy, con la violencia recrudecida y el estancamiento político, el reconocimiento se convierte en una herramienta diplomática para reactivar un proceso de paz paralizado.

Implicaciones políticas y sociales
Reconocer a Palestina impacta múltiples ámbitos:
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Diplomático: implica abrir embajadas, firmar tratados y dar representación plena a Palestina en organismos internacionales.
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Económico: obliga a revisar intercambios comerciales que legitimen asentamientos ilegales.
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Político: aumenta la presión sobre Israel y refuerza la legitimidad de la causa palestina.
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Social: envía un mensaje de respaldo a millones de palestinos que han vivido décadas bajo ocupación y desplazamiento.
El reconocimiento del Estado palestino por parte de países como Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal no cambia de inmediato la realidad en el terreno. Palestina seguirá sin ser miembro pleno de la ONU mientras Estados Unidos mantenga su veto.
Pero el efecto político es claro: el aislamiento de Israel se intensifica, el apoyo internacional a Palestina crece y la solución de dos Estados vuelve a ocupar un lugar central en la agenda diplomática global.
En un escenario donde el conflicto parece no tener fin, cada reconocimiento suma presión para que las partes se acerquen, aunque sea de manera indirecta, a un proceso de paz que desde hace años permanece estancado.

Con información The New York Times
*BC
